El pasado verano fui por primera vez a Orihuela. No sabía casi nada de este precioso pueblo. Me animé a ir entre otras cosas porque se estaba celebrando el aniversario del poeta. Así pues, cogí el autobús en Torrevieja y en una hora me planté en Orihuela, su pueblo que no el mío.
Sorprende lo pequeña que es, pero para la época se puede decir que era una casa de clase media. Está bastante bien ambientada, entrar en ella es sumergirte en aquellos años.
Confieso que el corral me gustó casi igual que la casa. En esta ocasión vemos un poco, pero en otro momento volveremos a pasear por aquí.
En cualquier sitio, a la vuelta de una esquina los podemos encontrar, son ... los mimos callejeros, artistas con una gran imaginación, mucha paciencia, en apariencia impasibles... hasta que una moneda les haga cobrar vida ante nuestros ojos.
Estos mimos callejeros permanecen de pie y sin parpadear, algunos usan gafas de sol para evitar la irritación y el cansancio de los ojos, en ocasiones recurren a pinturas llamativas en su rostro y cuerpo para llamar la atención. Sorprende la capacidad que tienen para convertirse en estatuas quedándose mucho tiempo inmóviles. Las fotos han sido tomadas en Sevilla, en abril de 2011.
Escogen cuidadosamente cada utensilio que complementa su traje, con el fin de que cada personaje interpretado cobre vida y pueda ser representativo.
El jardín El Capricho de la Alameda de Osuna es uno de los espacios verdes que conforman el patrimonio artístico-natural de Madrid. Se trata de uno de los parques más bellos de la ciudad y, paradójicamente, es todavía un gran desconocido para los madrileños.
Este jardín de 14 hectáreas, ubicado en el distrito de Barajas, nace sobre 1784 cuando los Duques de Osuna, una de las familias más ilustradas y poderosas del momento, adquieren esta finca para dar rienda suelta a sus inquietudes artísticas y para alejarse de la gran ciudad. Fue la duquesa, doña María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel, la principal impulsora de este parque. Considerada como la mujer más inteligente de la época y protectora de artistas, toreros e intelectuales, creó en la finca un auténtico paraíso artístico-natural frecuentado por las personalidades más ilustres de la época y en el que trabajaron los artistas, jardineros y escenógrafos con más prestigio.
La excelencia paisajista de El Capricho se manifiesta en tres tipos de jardines clásicos: el parterre o jardín francés, el paisajista inglés y el giardino italiano. Delante de la fachada oeste del palacio se extiende el parterre, con sus setos recortados como si de un bordado sobre la tierra se tratase. En la parte baja se sitúa el italiano, el espacio más antiguo de la finca, que mezcla los setos con rincones con árboles en los que tomar el sol en invierno o resguardarse a la sombra del sol veraniego. Cerca de éste, el laberinto, concebido para el juego amoroso y los escondites, está hecho con laurel y respeta los planos del que se plantó en vida de la duquesa. Por último, el resto del parque está concebido como un típico jardín paisajista inglés, evocando la naturaleza en su estado puro que invita al paseo y a detenerse en los rincones más escondidos. En él abundan árboles del amor, olmos, almendros, encinas y lilos, que en primavera llenan el paseo de color.
La Basílica y Real Santuario Mariano de Nuestra Señora de la Candelaria y todo lo que integra el santuario en general, está considerado el Primer Santuario Mariano y Cristiano del Archipiélago Canario por varias razones: La primera y más conocida porque es el Santuario de la Patrona de Canarias, la Virgen de Candelaria, la segunda porque está construida junto al que fue el primer santuario cristiano mariano de Canarias (la Cueva de Achbinico) y la tercera y última razón, por ser el Santuario más visitado de Canarias, con 2,5 millones de visitantes anualmente. Estas imágenes pueden dar una pequeña idea de por qué, son fotos de 2010.
Cualquier contacto con la naturaleza es algo extraordinario. Esto del asfalto y las zonas urbanas es casi contranatural, por eso me parece cuando realmente nos sentimos felices es al estar en contacto con la naturaleza, aunque ya no sepamos vivir sin asfalto.
En este hilo nos asomaremos por una ventanita al Mediterráneo por la zona de Torrevieja, Alicante.
Torrevieja-Alicante
A mí personalmente me da mucha paz caminar y contemplar el mar, incluso cuando sus aguas están revueltas.Y al atardecer, pasear un rato y después sentarme a contemplar cómo poco a poco ese Sol tan rojo va desapareciendo es algo que no sabría nunca explicar lo bien que me deja.